Archivo mensual 27 de septiembre de 2026

Hay veces que un equipo necesita marcar para empezar a creer

Artículo publicado en ElDesmarque

Hay veces que un equipo necesita marcar para empezar a creer. Y hay veces que basta con cambiar quién manda para que la pelota todavía no haya empezado a rodar y, sin embargo, el marcador de las sensaciones ya se haya movido. El Valencia CF lo ha hecho, ha marcado dos goles sin que el balón ruede. El primero se llama Braulio Vázquez y el segundo, Javier Aguirre. Dos decisiones que han funcionado como un bálsamo, un remedio inmediato para la moral de unas tropas que estaban demasiado acostumbradas a recibir golpes. «Se baja los brazos muy fácilmente», decía Kempes y razón no le falta

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Javier Aguirre dirige su primer entrenamiento
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Braulio, un soplo de aire fresco

La llegada de Braulio ha devuelto algo que parecía perdido en Mestalla: la sensación de que hay un hombre de fútbol tomando decisiones deportivas. No es una cuestión de fe ni de nombres. Es cuestión de que, después de demasiados bandazos, el Valencia haya colocado al frente de la parcela deportiva a alguien que conoce el club, conoce la categoría y conoce el mercado. Su regreso ha cambiado el escenario y hasta cuestiones que parecían enquistadas, como la renovación de Gayà, han entrado en una nueva fase.

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Y entonces trajo a Aguirre

Y entonces, de la mano de Braulio, apareció Aguirre. Con sus chistes, sus frases, su personalidad. El mexicano no ha necesitado ganar un partido para cambiar el ambiente. Ni siquiera ha tenido tiempo para hacerlo. Le ha bastado con aterrizar, ponerse el chándal y empezar a mandar. Su llegada ha generado ilusión en la grada y ha cambiado el tono dentro de Paterna. Ha quitado los días libres que tenía el equipo porque quiere entrenar, conocer a sus futbolistas y empezar cuanto antes a meterles en la cabeza que aquí ya no vale mirar la clasificación y esperar que alguien arregle el problema.

La afición, aunque siga exhausta y con motivos de sobra para estarlo, vuelve a tener un hilo del que tirar. Y la plantilla sabe que hay un director deportivo que va a estar encima y un entrenador que no viene precisamente a repartir caramelos.

Dos goles. Dos movimientos que han permitido recuperar algo tan sencillo y tan importante como la moral. En los despachos se respira de otra manera. La afición, aunque siga exhausta y con motivos de sobra para estarlo, vuelve a tener un hilo del que tirar. Y la plantilla sabe que hay un director deportivo que va a estar encima y un entrenador que no viene precisamente a repartir caramelos.

Pero cuidado. Esto no ha ganado ningún partido. No hay puntos nuevos, no hay posiciones nuevas y el Valencia sigue penúltimo. El fútbol tiene la mala costumbre de cobrar las deudas los domingos y de convertir cualquier ilusión en humo si no se transforma rápidamente en resultados.

Porque lo que queda por delante es enorme: salir del descenso, o hablando en términos futuros, evitar que el Nou Mestalla de estrenarse en Segunda. Y para eso hacen falta goles de verdad, de los que se marcan con botas, sudor y puntos en la clasificación.

Ahora le toca a la plantilla

Ahora le toca a la plantilla, a los futbolistas que tienen al equipo penúltimo, a los que Aguirre les quitó un día de descanso para empezar a apretarles y que son, hasta que el mercado de enero se abra, los que tienen que buscar su mejor versión para sacar al Valencia del atolladero.

No hay excusas. Y es cierto que tampoco tiene sentido cargarles toda la responsabilidad de lo ocurrido hasta ahora, porque el problema del Valencia viene de más arriba y de más atrás. Pero los jugadores son los que saltan al césped y los que ganan o pierden partidos. Ellos son los que pueden empezar a cambiar la historia desde el próximo encuentro y para eso hay que poder, pero también querer.

Fichajes pero a partir de enero

Braulio ya ha empezado a ordenar una casa que necesitaba una buena limpieza. Aguirre ya ha puesto la primera piedra y en enero tocará reforzarla, porque las necesidades siguen siendo evidentes y el director deportivo ya tiene identificadas varias de ellas, empezando por un central de jerarquía y un delantero.

Braulio y Aguirre han devuelto al Valencia algo imprescindible para afrontar el desastre: esperanza

Hasta entonces, no hay fichajes que valgan. Están los que están. Y esos jugadores tienen que demostrar que este Valencia tiene mucho más fútbol del que ha enseñado durante este arranque. Por eso, en este Valencia se han marcado dos goles sin que el balón ruede. Braulio y Aguirre han devuelto al Valencia algo imprescindible para afrontar el desastre: esperanza. Ahora falta lo difícil. Que la plantilla convierta esa esperanza en puntos. Porque el objetivo ya no admite rodeos. Hay que salvar al Valencia, al menos hasta que Peter Lim se vaya. Y, para eso, hay que conseguir que el Nou Mestalla nazca en Primera. Así será más fácil que venda. Feliz semana.

David Torres

Delegado de ElDesmarque en Valencia

dtorres@eldesmarque.com

Hay veces que un equipo necesita marcar para empezar a creer

Hay veces que un equipo necesita marcar para empezar a creer. Y hay veces que basta con cambiar quién manda para que la pelota todavía no haya empezado a rodar y, sin embargo, el marcador de las sensaciones ya se haya movido. El Valencia CF lo ha hecho, ha marcado dos goles sin que el balón ruede. El primero se llama Braulio Vázquez y el segundo, Javier Aguirre. Dos decisiones que han funcionado como un bálsamo, un remedio inmediato para la moral de unas tropas que estaban demasiado acostumbradas a recibir golpes. «Se baja los brazos muy fácilmente», decía Kempes y razón no le falta

Javier Aguirre dirige su primer entrenamiento
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Braulio, un soplo de aire fresco

La llegada de Braulio ha devuelto algo que parecía perdido en Mestalla: la sensación de que hay un hombre de fútbol tomando decisiones deportivas. No es una cuestión de fe ni de nombres. Es cuestión de que, después de demasiados bandazos, el Valencia haya colocado al frente de la parcela deportiva a alguien que conoce el club, conoce la categoría y conoce el mercado. Su regreso ha cambiado el escenario y hasta cuestiones que parecían enquistadas, como la renovación de Gayà, han entrado en una nueva fase.

Javier Aguirre y Guido Rodríguez charlan en Paterna

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Y entonces trajo a Aguirre

Y entonces, de la mano de Braulio, apareció Aguirre. Con sus chistes, sus frases, su personalidad. El mexicano no ha necesitado ganar un partido para cambiar el ambiente. Ni siquiera ha tenido tiempo para hacerlo. Le ha bastado con aterrizar, ponerse el chándal y empezar a mandar. Su llegada ha generado ilusión en la grada y ha cambiado el tono dentro de Paterna. Ha quitado los días libres que tenía el equipo porque quiere entrenar, conocer a sus futbolistas y empezar cuanto antes a meterles en la cabeza que aquí ya no vale mirar la clasificación y esperar que alguien arregle el problema.

La afición, aunque siga exhausta y con motivos de sobra para estarlo, vuelve a tener un hilo del que tirar. Y la plantilla sabe que hay un director deportivo que va a estar encima y un entrenador que no viene precisamente a repartir caramelos.

Dos goles. Dos movimientos que han permitido recuperar algo tan sencillo y tan importante como la moral. En los despachos se respira de otra manera. La afición, aunque siga exhausta y con motivos de sobra para estarlo, vuelve a tener un hilo del que tirar. Y la plantilla sabe que hay un director deportivo que va a estar encima y un entrenador que no viene precisamente a repartir caramelos.

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Pero cuidado. Esto no ha ganado ningún partido. No hay puntos nuevos, no hay posiciones nuevas y el Valencia sigue penúltimo. El fútbol tiene la mala costumbre de cobrar las deudas los domingos y de convertir cualquier ilusión en humo si no se transforma rápidamente en resultados.

Porque lo que queda por delante es enorme: salir del descenso, o hablando en términos futuros, evitar que el Nou Mestalla de estrenarse en Segunda. Y para eso hacen falta goles de verdad, de los que se marcan con botas, sudor y puntos en la clasificación.

Javier Aguirre y Toni Amor vigilan a David Otorbi

Ahora le toca a la plantilla

Ahora le toca a la plantilla, a los futbolistas que tienen al equipo penúltimo, a los que Aguirre les quitó un día de descanso para empezar a apretarles y que son, hasta que el mercado de enero se abra, los que tienen que buscar su mejor versión para sacar al Valencia del atolladero.

No hay excusas. Y es cierto que tampoco tiene sentido cargarles toda la responsabilidad de lo ocurrido hasta ahora, porque el problema del Valencia viene de más arriba y de más atrás. Pero los jugadores son los que saltan al césped y los que ganan o pierden partidos. Ellos son los que pueden empezar a cambiar la historia desde el próximo encuentro y para eso hay que poder, pero también querer.

Javier Solís y Braulio Vázquez

Fichajes pero a partir de enero

Braulio ya ha empezado a ordenar una casa que necesitaba una buena limpieza. Aguirre ya ha puesto la primera piedra y en enero tocará reforzarla, porque las necesidades siguen siendo evidentes y el director deportivo ya tiene identificadas varias de ellas, empezando por un central de jerarquía y un delantero.

Braulio y Aguirre han devuelto al Valencia algo imprescindible para afrontar el desastre: esperanza

Hasta entonces, no hay fichajes que valgan. Están los que están. Y esos jugadores tienen que demostrar que este Valencia tiene mucho más fútbol del que ha enseñado durante este arranque. Por eso, en este Valencia se han marcado dos goles sin que el balón ruede. Braulio y Aguirre han devuelto al Valencia algo imprescindible para afrontar el desastre: esperanza. Ahora falta lo difícil. Que la plantilla convierta esa esperanza en puntos. Porque el objetivo ya no admite rodeos. Hay que salvar al Valencia, al menos hasta que Peter Lim se vaya. Y, para eso, hay que conseguir que el Nou Mestalla nazca en Primera. Así será más fácil que venda. Feliz semana.

David Torres

Delegado de ElDesmarque en Valencia

dtorres@eldesmarque.com

Braulio Vázquez

Braulio ya demuestra; ahora Kiat Lim, Peter Lim y los jugadores tienen que estar a la altura

PUBLICADO EN ELDESMARQUE

Escribo estas líneas antes del Valencia CF – Real Sociedad, pero no importa. Un partido cambia las sensaciones, pero no el fondo. Uno, esta semana pasada, se ha tenido que frotar los ojos varias veces para darse cuenta de que es el mismo club que conocía y no otro. El Valencia CF ha tomado un par de decisiones deportivas necesarias y, además, lo ha hecho con cabeza, con sentido común. Firmar a Braulio Vázquez y dejar que este decida que su primer proyecto en su regreso a casa lo vaya a encabezar Javier Aguirre es algo inédito en este club. ¿Gente de fútbol al mando y tomando decisiones? Increíble, pero cierto. La forma en la que el director deportivo gallego ha llevado la negociación del entrenador es para quitarse el sombrero. El Valencia está en buenas manos.

Kiat Lim en el palco de Mestalla con Laporta

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Falta que Kiat Lim y Peter Lim estén a la altura

La labor que se hizo desde el propio Valencia (los directivos de aquí veían el desastre como usted y como yo) aconsejando un cambio a Kiat Lim y organizando en pocos días la sustitución de Gourlay por Braulio; las palabras de Rodri y la propia experiencia del hijo de Peter Lim viendo in situ el desastre de su equipo ante el Barça, propiciaron el despido que se barruntaba ya de Carlos Corberán y el más inesperado de Ron Gourlay. El escocés ni se lo olía, pero se lo merecía más que el técnico, al que dejó vendido con un mercado de fichajes incompleto.

Kiat Lim con Gourlay y Carlos Corberán

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El primer paso estaba dado y el segundo, el que más me sorprendió y me agradó fue la elección del sustituto: Braulio Vázquez. No voy a descubrirlo yo ahora, pero quienes lo conocemos ponemos la mano en el fuego por él porque de fútbol. Controla cómo se mueve un club en general, y en particular, el Valencia CF. La primera decisión que ha tomado es elegir a su entrenador. Es, quizá, la más complicada de todo director deportivo. Se ha tomado su tiempo y, con las limitaciones de este Valencia CF, ha elegido a Javier Aguirre, dándole, además, un tiempo limitado. Me gusta. Es una decisión lógica, coherente que no parece que haya sido tomada por la familia Lim o Meriton Holdings, la verdad. .

Aguirre se destaca como entrenador para el Valencia CF

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A partir de ahí y de ahora me falta lo más importante: que Peter Lim y Kiat Lim estén a la altura. Que les dejen margen de maniobra a los que saben de esto y, de paso, que abran el grifo para poder apuntalar más equipo. El último día de septiembre publiqué que el Valencia CF quería un central de jerarquía y un delantero centro más. Era el deseo de Corberán porque la necesidad la veía todo el mundo menos Gourlay. A ver si ahora lo pueden lograr y tenemos una temporadita tranquila. Aún se está a tiempo de todo, pase lo que pase contra la Real; porque no quiero dejar fuera de la ecuación a los futbolistas, a la plantilla. Los jugadores son los que hay y poco o nada se puede hacer hasta enero en cambiarlos. Ellos, como sucedió en Vitoria, deben estar también a la altura del escudo que defienden. Los primeros cinco partidos de la campaña fueron indignos y no creo que fuera culpa única y exclusivamente de Corberán. Ahora les toca dar la cara, pero como pasa en los despachos, teniendo a Braulio en el club, todo es más sencillo. De momento les ha fichado un entrenador que va a apretarles. Feliz semana.

David Torres

Delegado de ElDesmarque en Valencia

dtorres@eldesmarque.com

Ron Gourlay y Kiat Lim todavía no se han dado cuenta de lo que nos molesta de Peter Lim

Publicada en ElDesmarque el domingo 6 de septiembre

Acaba de terminar el Valencia-Barça. Como todos preveíamos, los catalanes ganaron en Mestalla y burrearon al Valencia CF. Tampoco nos puede sorprender. Son mejores, tienen mejor equipo y están a años luz del Valencia CF que ha perpetrado Ron Gourlay con el permiso de Kiat Lim, que este domingo debutó en partido oficial en el palco en un día que no olvidará. Las protestas antes, durante y después del partido espero que le hagan reflexionar a ambos, pero creo que aún no se han enterado de lo que nos molesta de Peter Lim y por qué todos queremos que venda y se vaya. Se lo intentaré explicar como han hecho miles de aficionados hoy en Mestalla.

Lo primero, Ron Gourlay

Tenía ganas también de que llegara este domingo para explicar al CEO de fútbol del Valencia CF. No lo hice en la rueda de prensa porque ahí se va a preguntar, pero necesito decírselo: Ron Gourlay, no nos entiendes. Tú, tampoco. Como tus predecesores, me da la sensación de que no eres consciente de dónde estás. Creo que no has calibrado que este ha sido un club grande y que lo que más frustración nos genera es que la ambición de la afición un año más se da de bruces con la tacañería de la propiedad.

No me gustó el tono soberbio en algunas de sus preguntas. «Mira mi currículo, no me escondo ante nadie», le dijo a un joven compañero. Vale que su currículo es extenso, pero el de Rafa Villarejo, Fernando Miñana, el de Salva Campos o el mío propio -por nombrar a los más mayores de la sala de prensa- no es inferior. En mi caso, 31 años ya como periodista deportivo haré en diciembre y no se lo voy echando en cara a nadie. Es más fácil convencer desde la humildad que desde la prepotencia. No fue una rueda de prensa agresiva, no debe serlo nunca, pero lo vi muy a la defensiva.

Kiat Lim en Mestalla

Si no puedes cambiar el plan de Peter Lim, asúmelo o márchate

Perdonad por este ataque de falta de modestia, pero es que Ron me hizo que torciera el gesto pronto. Le pregunté por dos movimientos que me consta que hicieron (Etta Eyong y Ducksch) y los negó. Vamos, puso en duda nuestra credibilidad como periodistas, algunos tan reputados como Conrado Valle y Javi Teruel. Pero lo que más me molestó de su rueda de prensa fue su tono generalizado de falta de autocrítica, de sensación de no saber todavía dónde está. No le pido que se avergüence de su trabajo, no soy de esos, pero la prueba evidente de que no está bien hecho y que tienen que mejorar es que el equipo está como está y que en verano, tras renovar a Corberán, sólo había dos caminos: darle herramientas (más fichajes) y limpiar el vestuario. Ni una, ni otra, porque sé que el cuerpo técnico esperaba, además de lo que ha venido, un delantero y un central de jerarquía y que le limpiaran algún jugador. No ha sucedido y Gourlay me demuestra que no entiende nuestro problema: Somos la afición y los medios de comunicación de un club histórico y no nos conformamos con menos.

Y aparece Kiat Lim para cerrar el círculo

Y en estas, «por sorpresa» apareció Kiat Lim en Mestalla. Otro que me da la sensación de que todavía no nos conoce. No seré yo quien critique o impida a nadie venir a Mestalla, pero con los ánimos caldeados como estaban, no me reconocerán que no fue el día idóneo para debutar como presidente en un partido oficial en el estadio valencianista. Desde luego, no se podía esperar que le aplaudieran.

Tardará mucho tiempo en olvidar el presidente lo vivido en Mestalla. No debe ser un plato de buen gusto que, siendo multimillonario, tengas que llegar en autobús a escondidas porque no puedes entrar tranquilo en tu casa y que 47.000 personas estén constantemente metiéndose con tu padre y con tu gestión.

Gourlay y Corberán

Valencia CF

No queremos lo que quiere Peter Lim: Es fácil

El problema del Valencia CF y que no ven o no quieren ver Kiat Lim y Gourlay es que el plan de Peter Lim para el club, al valencianismo no le vale. El máximo accionista se conforma con mantenerse en Primera hasta que acabe el Nou Mestalla y luego vender el club en Primera; mientras que su afición espera que, hasta que llegue el bendito día de que se vaya Lim, lo haga siendo coherente con la historia del club: invirtiendo más y con el equipo en Europa. Y ahí Ron no lo ha conseguido: no ha convencido a Lim, y ha dejado vendido a su entrenador sin fichajes y sin limpieza del vestuario. Así que, sólo le quedan dos caminos: asumir las críticas que vas a recibir por mantener al Valencia CF bajo mínimos o marcharte. «No voy a dimitir», dijo el CEO. De acuerdo, pero no esperes el apoyo de una afición a una gestión que no nos gusta, ni esperes que traguemos con eso de que «Sólo hace falta ver al equipo para ver que las decisiones que hemos tomado son correctas».

¿El resumen? Otro año más a sufrir los valencianistas y a rezar, porque eso de invertir en enero lo que no has querido gastarte en verano puede que un día explote con el Valencia CF en Segunda. ¿Y qué dirá Lim si nos toca inaugurar el Nou Mestalla ése al que fiáis todo el futuro del club en Segunda? ¿A que entonces no mola? Pues así de fastidiados (jodidos) nos sentimos con Lim, con Kiat y con Gourlay.

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David Torres

Delegado de ElDesmarque en Valencia

dtorresp@eldesmarque.com